Una guía del silencio para volver a centrarse en lo esencial
San Charbel nunca predicó grandes retiros. Nunca escribió meditaciones espirituales ni dirigió grupos. Y, sin embargo, su sencillo ejemplo se ha convertido, para miles de creyentes, en un camino de retiro interior. A través de su vida oculta, enseña otra forma de retirarse del mundo: no huyendo, sino dejándose habitar por Dios.
Hacer un retiro espiritual con san Charbel no es tanto encerrarse en un lugar como entrar en un espacio de silencio, escucha y abandono. Se trata de tomarse el tiempo de callar, de deponer las armas de la vida cotidiana y dejarse modelar en la humildad.
San Charbel
Espiritualidad.
Salir del paso, como él
San Charbel pasó los últimos 23 años de su vida en una ermita del monasterio de Annaya, en Líbano. Allí vivió en soledad, dividiendo sus días entre la oración, el trabajo manual y la adoración. No buscaba grandes revelaciones, sino la fidelidad diaria a la voluntad de Dios.
Para vivir un retiro con él, basta con apartarse como él: apagar el ruido, bajar el ritmo, elegir la sencillez. Leer un pasaje del Evangelio, guardar silencio, rezar con regularidad y ofrecer cada gesto a Dios. Charbel nos enseña que la fecundidad espiritual nace de la repetición amorosa.
Acoger el silencio como lugar de encuentro
El silencio no era un vacío para san Charbel. Era un lugar de diálogo. En sus largas horas sin palabras, escuchaba a Dios, oraba por el mundo y ofrecía su vida como sacrificio de amor.
En un retiro inspirado en su espiritualidad, el silencio se convierte en una puerta. Una puerta para encontrarnos con Cristo, para escuchar los verdaderos deseos de nuestro corazón, para sanar lo que necesita sanación. No huimos del mundo: entramos más profundamente en nuestra vocación.
Dejarse transformar en humildad
San Charbel no buscaba "sentir" a Dios. Vivía de pura fe. No necesitaba emociones fuertes para creer. Esta abnegación voluntaria es una invitación a la confianza, incluso cuando el retiro parece árido.
Con él, aprendemos que Dios trabaja en secreto, en lo más profundo del corazón. Que la gracia a veces se manifiesta en silencio. Y que a menudo es después del retiro, en la vuelta a la vida cotidiana, cuando vemos sus frutos.
Oración para comenzar un retiro espiritual con san Charbel
San Charbel,
Tú que lo dejaste todo para vivir sólo con Dios,
ayúdame a retirarme por unos momentos del tumulto de la vida.
Enseñadme silencio, paz, paciencia.
Abrid mi corazón a la presencia de Dios.
Haz de este retiro un tiempo de escucha, de transformación,
y de comunión más profunda con Cristo.
Tú que has encontrado la luz en la renuncia a ti mismo,
sé mi guía en este viaje interior.
Ayúdame a entregarme, a confiar,
y a dejarme amar.
San Charbel,
intercede por mí a lo largo de este retiro.
Amén.