La fiesta de la Presentación de la Virgen María, que se celebra cada año el 21 de noviembre, es una de las fiestas marianas más antiguas y hermosas de la Iglesia. Profundamente arraigada en la tradición cristiana, nos invita a contemplar el misterio de María, ofrecida enteramente a Dios desde su más tierna infancia. A través de ella, la Iglesia celebra no sólo un acontecimiento espiritual, sino también una actitud fundamental: la entrega total de uno mismo a Dios.
1. Una fiesta con orígenes antiguos y orientales
La tradición de la Presentación de María tiene sus orígenes en relatos apócrifos, en particular en el Protevangelio de Santiago, un escrito del siglo IIᵉ. Según este texto, sus padres, Ana y Joaquín, estériles desde hacía mucho tiempo, habían prometido, si Dios les concedía un hijo, consagrarlo al Señor. Cuando María tenía tres años, la llevaron al Templo de Jerusalén para confiarla a los sacerdotes.
En la Iglesia de Oriente, esta fiesta se celebra desde el siglo VI con el nombre:
"Entrada de la Santísima Madre de Dios en el Templo"
Se subraya que María, elegida antes de la fundación del mundo para ser la Madre del Salvador, fue preparada por Dios de manera única desde su infancia. En Oriente, esta fiesta es una de las Doce Grandes Fiestas del año litúrgico, lo que demuestra su importancia. La llegada de la fiesta a Occidente
En Occidente, la fiesta de la Presentación aparece más tarde.
Fue introducida en el siglo XIVᵉ por el papa Gregorio XI, que la celebró en Aviñón en 1372. Su sucesor, Sixto IV, gran devoto de la Virgen, la confirmó en 1472.
Poco a poco, la fiesta se fue extendiendo por toda la Iglesia latina, impulsada por la piedad popular y el desarrollo de la espiritualidad mariana.
Hoy en día, la Presentación de María está incluida en el calendario litúrgico universal, señal de su importancia teológica y espiritual.
3. ¿Qué se celebra exactamente el 21 de noviembre? ¿Qué se celebra exactamente el 21 de noviembre?
La fiesta no celebra sólo un recuerdo histórico.
Muestra tres grandes realidades espirituales:
a) La entrega total de María a Dios
Siendo aún niña, María es presentada en el Templo.
Este gesto simboliza su ofrenda total a Dios.
Esta entrega es tanto la de sus padres como la de la propia María, que se abre sin reservas a la voluntad divina.
b) La preparación de María a su misión única
María es llamada a ser la Madre del Verbo encarnado.
La Presentación en el Templo expresa el misterio de su preparación interior, de su pureza única, de su profunda intimidad con Dios desde su más tierna edad.
c) El anuncio del misterio de la Encarnación
Al entrar en el Templo, María misma se convierte en templo vivo, aquel en el que Dios tomará carne.
De este modo, esta fiesta prepara ya la Navidad:
antes de ofrecer a Jesús al mundo, María se ofrece a sí misma a Dios.
4. El simbolismo espiritual de la Presentación
La fiesta de la Presentación de la Virgen María es rica en símbolos que alimentan la fe de los cristianos:
- El Templo
Lugar de la presencia divina, el Templo representa el corazón humano.
María entra en él como modelo de quien se deja habitar por Dios.
- La luz
En los iconos orientales, María es representada avanzando con una lámpara, símbolo de la luz de la fe.
- La subida de los escalones
Según la tradición, María sube sola los escalones del Templo, signo de su libertad, disponibilidad interior y madurez espiritual, a pesar de su corta edad.
5. Una fiesta para las personas consagradas y las familias
Para las personas consagradas, esta fiesta es un recuerdo feliz de su propia entrega.
María es el modelo perfecto de la vida entregada enteramente a Dios.
Para las familias, la Presentación recuerda la vocación fundamental de la educación cristiana.
Anne y Joaquín ofrecen a su hijo a Dios, no para separarse de él, sino para confiarlo a su verdadero destino: llegar a ser santos.
6. El sentido para la vida cristiana hoy
La fiesta de la Presentación de María invita a todo creyente a plantearse una pregunta esencial:
¿Estoy demasiado dispuesto a dejarme ofrecer a Dios?
María nos enseña:
disponibilidad,
escucha,
confianza,
pureza de corazón,
fidelidad silenciosa.
Ella muestra que la santidad comienza en las pequeñas cosas, en la apertura del corazón, en la respuesta sencilla y total a la llamada de Dios.
Conclusión
La fiesta de la Presentación de la Virgen María es mucho más que un acontecimiento antiguo.
Es una luz para nuestro tiempo.
Nos recuerda que toda vida encuentra su sentido en la entrega;
que la santidad comienza en un corazón ofrecido;
y que, como María, estamos llamados a convertirnos en "templos vivos" donde Dios pueda habitar.
Al celebrar esta fiesta, la Iglesia contempla no sólo la infancia luminosa de María,
sino también el comienzo del gran misterio que conducirá a la Encarnación,
y, después, a la salvación ofrecida a toda la humanidad.
Por eso, la Iglesia se siente llamada a ser, como María, "templos vivos" donde Dios pueda habitar.