Señor, Dios nuestro,
Padre tierno y lleno de bondad,
Hoy te confiamos a nuestros hijos,
esos tesoros que nos has dado,
esas vidas preciosas confiadas a nuestro amor y a nuestra responsabilidad.
Gracias por cada uno de ellos,
Por su sonrisa, su inocencia, su luz,
Por su corazón aún abierto a la verdad y a la belleza.
Gracias por el misterio de su vida,
Por el camino único que Tú has trazado para ellos.
Señor, cuida de ellos cada día,
En sus alegrías como en sus penas,
En sus éxitos como en sus debilidades.
Protégelos del mal visible e invisible,
Guárdalos en tu paz y en tu luz.
Cuando crezcan y se alejen de nosotros,
Quédate cerca de ellos.
Cuando duden, ilumina su mente.
Cuando caigan, levántalos con dulzura.
Cuando tengan miedo, sé su refugio.
Dales un corazón bueno,
capaz de amar sin medida,
de perdonar sin dudar,
Y de elegir el bien incluso cuando eso cueste.
Enséñales la verdad,
Guía sus pasos por caminos rectos,
Y pon en su camino a personas justas,
Amigos sinceros y testigos de tu amor.
Señor, mantén puras sus almas,
Pero hazlos también fuertes ante las pruebas.
Que no se dejen seducir por la mentira,
Ni alejar de Ti por las ilusiones del mundo.
Te los encomendamos con confianza,
Porque Tú los amas aún más que nosotros.
No podemos controlarlo todo,
Pero Tú lo ves todo, lo sabes todo, lo puedes todo.
Bendice sus días, sus proyectos, sus sueños.
Haz que crezcan en ellos la paz, la alegría y la esperanza.
Que descubran poco a poco su vocación,
Y que respondan con valentía a tu llamada.
Señor,
Haz de nuestros hijos hombres y mujeres de luz,
Artífices de paz,
Corazones llenos de fe y de amor.
Y danos a nosotros, sus padres,
La sabiduría para guiarlos,
La paciencia para acompañarlos,
Y la humildad para confiarlos sin cesar en tus manos.
Señor, vela por ellos hoy, mañana y siempre.
Que caminen en tu presencia
Y que nunca se alejen de tu Amor.
Amén.