La fiesta de Cristo Rey del Universo, que se celebra hoy en todas las iglesias católicas del mundo, es una de las solemnidades más importantes del año litúrgico. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las fiestas cristianas cuyos orígenes se remontan a los primeros siglos, ésta es relativamente reciente. Su historia está profundamente ligada a las convulsiones del siglo XXᵉ, a los desafíos espirituales de la edad moderna y al deseo de recordar al mundo el verdadero centro de la fe cristiana: el reinado de Cristo sobre toda la creación.
La fiesta del Universo se celebra hoy en todas las iglesias católicas del mundo.
1. Las raíces bíblicas y teológicas de Cristo Rey
Mucho antes de la institución oficial de la fiesta, la tradición cristiana reconocía a Jesús como Rey.
Este título aparece en toda la Escritura:
En el Antiguo Testamento
Los profetas anuncian un Mesías real del linaje de David.
Isaías habla de un "Príncipe de la Paz" portador de un reino eterno.
En el Nuevo Testamento
En la Anunciación, el ángel Gabriel dice a María:
"Reinará para siempre y su reino no tendrá fin" (Lc 1,33)
Jesús mismo habla del "Reino de Dios" a lo largo de su ministerio.
En la cruz, irónica pero misteriosamente, está inscrito: "Jesús de Nazaret, Rey de los judíos".
Por tanto, reconocer a Cristo como Rey no es una invención reciente: es una verdad inscrita en el corazón de la fe cristiana desde sus orígenes.
2. ¿Por qué instituir la fiesta de Cristo Rey? ¿Por qué instituir una fiesta de Cristo Rey en el siglo XX?
Un contexto mundial convulso
En 1925, Europa acababa de salir del horror de la Primera Guerra Mundial.
Las sociedades se secularizaban rápidamente. Las ideologías políticas adquirían un protagonismo creciente: nacionalismos, totalitarismos incipientes, rechazo de la religión en la vida pública...
El hombre comenzaba a creerse autosuficiente, dueño absoluto de su destino.
La respuesta profética del Papa Pío XI
Ante esta situación, en 1925 el Papa Pío XI publicó la encíclica Quas Primas, un texto capital en la historia de la Iglesia.
En este documento, el Papa denunciaba:
el auge del laicismo radical,
el olvido de Dios en la vida de las naciones,
la marginación de la caridad cristiana en la sociedad,
la ilusión de un progreso sin moral ni trascendencia.
Para recordar que sólo la paz fundada en Cristo puede ser duradera, Pío XI decidió instituir una nueva fiesta:
La fiesta de Cristo Rey
destinada a recordar a todos -creyentes, pueblos, gobernantes- que Cristo es el verdadero soberano de la historia.
3. La primera celebración: octubre de 1926. La primera celebración: octubre de 1926
La fiesta de Cristo Rey se celebró por primera vez en 1926, el último domingo de octubre.
En aquel momento, aún no tenía el rango de solemnidad universal, pero muy pronto se consolidó como una fiesta fuerte en el calendario litúrgico.
Pío XI explicó que esta fiesta debía:
fortalecer la fe de los cristianos,
combatir el individualismo moderno,
recordar que toda autoridad humana debe ajustarse a la justicia y a la caridad de Cristo.
Una celebración volcada hacia el compromiso concreto:
El Papa invitó a los fieles a hacer resplandecer a Cristo en su familia, en su trabajo, en su compromiso social.
4. Reposicionamiento litúrgico tras el Concilio Vaticano II
En 1969, tras el Concilio Vaticano II, se reformó el calendario litúrgico.
La fiesta de Cristo Rey pasó entonces:
De:
el último domingo de octubre
a:
el último domingo del año litúrgico, justo antes del Adviento.
Este cambio no fue insignificante:
dotó a la fiesta de una clara dimensión escatológica.
El significado de la nueva ubicación
Este reposicionamiento significa que:
El reinado de Cristo es el ápice del año litúrgico,
Cristo es el alfa y omega de la historia,
todo el año cristiano converge en el reconocimiento de Jesús como Rey del Universo,
la Iglesia celebra la victoria final de Cristo antes de ponerse de nuevo en camino para esperar su venida.
5. El título oficial: "Cristo Rey del Universo"
Con la reforma, el nombre completo de la fiesta pasa a ser:
Solennidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
Este título amplifica el alcance de la celebración:
No se trata de un reino político,
Ni de un reinado limitado a la Tierra,
Sino de un Reino espiritual y eterno, que se extiende a toda la creación.
Cristo no es sólo Rey de mi corazón, sino Rey de la historia, del cosmos y de toda la vida humana.
6. La fiesta hoy: una llamada a la conversión y a la esperanza
En las iglesias de todo el mundo, la fiesta de Cristo Rey es una de las solemnidades más señaladas litúrgicamente.
Recuerda a cada cristiano:
Que Jesús debe reinar:
en nuestros pensamientos,
en nuestras decisiones,
en nuestras familias,
en nuestro trabajo,
en nuestras relaciones,
en nuestras opciones morales.
Que llama a todos a construir un Reino de:
justicia,
verdad,
paz,
misericordia.
Que volverá al final de los tiempos
para restaurar todas las cosas en el amor.
Esta fiesta es, por tanto:
una mirada al pasado (Cristo-Jesús, crucificado y resucitado)
una mirada al presente (su reinado en nuestras vidas)
una mirada al futuro (su glorioso retorno).
Conclusión: una fiesta para volver a poner a Cristo en el centro
La historia de la fiesta de Cristo Rey muestra hasta qué punto la Iglesia quiso, en un momento crítico, recordar una verdad fundamental:
el mundo sólo encontrará su verdadera paz reconociendo a Cristo como Rey del Amor.¡
Hoy, esta fiesta sigue siendo de gran actualidad en un mundo en el que el hombre busca su rumbo.
Invita a todos a redescubrir que el verdadero rey no es el que domina, sino el que sirve;
no es el que impone, sino el que ama hasta dar la vida.
Cristo Rey!