Señor Dios nuestro,
fuente de toda gracia y bendición,
Me presento humildemente ante Ti con este objeto,
signo visible de mi fe y amor por Ti.
Sé, Señor, que no es la materia la que salva,
sino la fe del corazón que se dirige a Ti.
Te pido, sin embargo, que acojas mi acercamiento,
y derrames sobre este objeto el poder de tu bendición.
Que se convierta para mí en un recuerdo constante de tu presencia,
un instrumento de oración y de paz,
un vínculo entre mi vida cotidiana y tu divino misterio.
Que lo guarde siempre con reverencia,
no como un simple objeto,
sino como un signo de tu amor infinito.
Bendice, Señor, lo que presento a tu Iglesia,
para que, mediante la oración del sacerdote
y la fuerza de tu Espíritu Santo,
se convierta en un medio que me acerque a Ti.
Que cada vez que mis ojos se posen en ella,
mi corazón se dirija a Ti con confianza,
que mis pensamientos se eleven al Cielo,
y que toda mi vida sea una alabanza a Tu Nombre.
Oh Dios de bondad, por intercesión de la Virgen María,
de los santos y de los ángeles,
dígnate santificar este objeto que te ofrezco,
para que me ayude a crecer en la fe,
me proteja del mal,
e irradie Tu amor a mi alrededor.
Por Jesucristo, tu Hijo amado,
que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
Amén.