San Simón, apodado "el Zelote" o "el Cananeo", fue uno de los Doce Apóstoles elegidos por Jesús. Su apodo recuerda sin duda su ardor y fervor religioso. Conocemos pocos detalles de su vida, pero la tradición cuenta que proclamó valientemente el Evangelio hasta los confines de la tierra y selló su misión con el martirio. Se le invoca como modelo de lealtad apasionada a Cristo y como intercesor en las batallas de la fe.
Cristiano.
Oración poderosa a san Simón el Zelote
O glorioso san Simón, apóstol de Cristo, tú que fuiste elegido entre los Doce para caminar a su lado, venimos hoy a ti con confianza. Tú que eres llamado "el Zelote", porque tu corazón ardía de fervor por la ley de Dios, alcánzanos una fe ardiente y un amor sin tibieza.
San Simón, tú que lo dejaste todo para seguir a Jesús, enséñanos a poner al Señor por encima de todas las cosas. Líbranos de apegos inútiles, distracciones y compromisos, para que caminemos con paso firme por la senda del Evangelio.
Apóstol misionero, tú que llevaste la luz de Cristo a tierras lejanas y afrontaste la persecución por amor a tu Maestro, haznos valientes en nuestro testimonio. Inspira la verdad en nuestras palabras y la caridad en nuestras obras, para que con toda nuestra vida proclamemos la alegría del Evangelio.
San Simón, celoso del Reino, intercede por los cristianos tentados por la tibieza y el desánimo. Aviva en nosotros el fuego de la oración, el gusto por la Palabra de Dios y la pasión por el servicio. Enséñanos a no tener miedo de dar la vida por Cristo, incluso en las pequeñas cosas de la vida cotidiana.
Fiel mártir, tú que sellaste tu testimonio con tu sangre, apoya a los que hoy sufren a causa de su fe. Protege a las Iglesias perseguidas, fortalece a los misioneros y mantén viva en nosotros la esperanza de la victoria del Resucitado.
O poderoso intercesor, presenta nuestras oraciones ante el trono de Dios. Obtén para nosotros la perseverancia en la prueba, la alegría en medio de nuestras luchas y la gracia de permanecer fieles hasta el final. Que nuestras vidas sean llamas que iluminen y calienten, para gloria de Dios y servicio de nuestros hermanos.
San Simón el Zelote, ruega por nosotros y haz que seamos fieles testigos de Cristo.
Amén.