San Esteban fue uno de los siete primeros diáconos elegidos por los apóstoles para servir a los pobres y proclamar con celo la Palabra de Dios. Lleno del Espíritu Santo, predicó con valentía la verdad del Evangelio, suscitando la hostilidad de los jefes religiosos. Acusado falsamente, dio su vida imitando a su Maestro: cuando estaba a punto de morir, rezó por sus verdugos, diciendo: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Primer mártir de la Iglesia, es invocado como modelo de fidelidad, caridad y perdón.
Oración poderosa a San Esteban
O glorioso San Esteban, primer mártir de Cristo, tú que fuiste elegido para servir a la Iglesia en la caridad y la fe, acudimos a ti con corazón humilde y confiado. Lleno del Espíritu Santo, hablaste con sabiduría y verdad, sin miedo a las amenazas y a la persecución. Consíguenos el valor de dar testimonio de nuestra fe, aunque nos cueste la incomprensión y el rechazo.
San Esteban, tú que viste los cielos abiertos y a Jesús de pie a la derecha del Padre, haz que nuestra fe sea más viva y nuestra esperanza más fuerte. Cuando el miedo o el desaliento nos abrumen, ayúdanos a levantar los ojos al cielo para encontrar fuerza y consuelo.
Apóstol de la caridad, tú que fuiste elegido para servir a los pobres y a las viudas, haz que nuestros corazones sean generosos y estén atentos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas. Ayúdanos a reconocer en cada rostro el rostro de Cristo, y a amar sin medida, en lo pequeño como en lo grande.
San Esteban, tú que perdonaste a los que te apedreaban, alcánzanos la gracia de un corazón misericordioso. Enséñanos a rezar por los que nos hieren, a perdonar incluso en el dolor y a responder al odio con amor. Que tu ejemplo nos conduzca por el camino de la verdadera paz.
Primer testigo hasta la sangre, apoya a quienes, aún hoy, sufren persecución a causa de su fe. Protégelos, fortalécelos y mantén viva en ellos la certeza de que Cristo es victorioso.
Santo mártir, intercede por nuestras familias, nuestras comunidades y toda la Iglesia. Presenta nuestras oraciones ante el trono de Dios y obtén para nosotros la gracia de la fidelidad total a Cristo, hasta el último suspiro de nuestra vida.
San Esteban, ruega por nosotros y haznos fieles en la fe, la caridad y el perdón.
Amén.