San Juan Bautista,
humilde y fiel precursor del Salvador,
tú que preparaste los caminos del Señor
y anunciaste su venida con fuerza y verdad,
Me dirijo a ti con confianza.
Tú que viviste en el desierto,
en la oración, la sencillez y la austeridad,
enseñadme a desprenderme de lo vano,
a buscar lo que permanece,
y a dejar crecer en mí la luz de Cristo.
Tú que no tuviste miedo de denunciar la injusticia,
incluso a costa de tu libertad y de tu vida,
dame el valor de ser testigo de la verdad,
de hablar con rectitud y amor,
y de defender a los pequeños, a los débiles, a los olvidados.
Tú que reconociste a Jesús como Cordero de Dios,
abre mis ojos para que sepa reconocerlo cada día
en los gestos sencillos, en los corazones abiertos,
tanto en las pruebas como en las alegrías.
Haz que pueda decir contigo:
"Él debe crecer y yo disminuir"
San Juan, tú que bautizaste en las aguas del Jordán,
ayúdame a renovar en mí la gracia de mi bautismo.
Renueva en mi corazón la fe, la esperanza y la caridad,
y hazme digno de ser siervo de Cristo,
humilde y ardiente como tú lo has sido.
Intercede por mí ante Dios,
para que me conceda las gracias que necesito
en las luchas de mi vida.
Protege a mi familia, a mis seres queridos,
y condúceme, a través de tu oración,
hacia Aquel cuyo camino has preparado:
Jesús, el Hijo de Dios, luz del mundo y fuente de vida.
Amén.