Un santo cercano a los que sufren
San Charbel nunca salió del Líbano. Pasó la mayor parte de su vida en oración, silencio y aislamiento, lejos del tumulto del mundo. Sin embargo, miles de enfermos de todo el mundo le rezan cada día, convencidos de su discreta pero poderosa presencia a su lado.
Tras su muerte, este monje maronita se convirtió en uno de los intercesores más invocados para la curación. Su nombre se susurra por igual en hospitales, asilos, capillas rurales y grandes catedrales. No se cura a sí mismo, pero reza. Y Dios escucha sus plegarias.
¿Por qué acuden a él tantos enfermos?
Porque San Charbel sufrió en silencio, porque amó en la oscuridad, porque ofreció toda su vida por la salvación de las almas. Es un hermano para los que lloran, un compañero invisible en las largas noches de dolor.
Los que le rezan dicen sentir una paz interior, una fuerza inesperada. Algunos reciben curaciones físicas, otros un profundo alivio en el alma, o la capacidad de soportar las dificultades con esperanza.
San Charbel atrae a los enfermos porque no promete nada, sino porque está ahí. Su presencia sencilla, su figura dulce y silenciosa, nos recuerdan que Dios está cerca, incluso en la enfermedad.
Un intercesor fiel, incluso en casos desesperados
Muchos milagros atribuidos a san Charbel se refieren a casos humanos considerados "perdidos". Personas a las que la medicina ya no podía tratar. Pacientes declarados incurables. Y, sin embargo, tras oraciones sinceras y novenas fielmente recitadas, la vida volvía a brotar. Estos milagros no son sistemáticos. Pero dicen algo: Dios puede actuar, y san Charbel es un faro de esperanza.
Nunca debemos dejar de tener esperanza. Rezar a san Charbel es decirle a Dios: "Creo que aún hoy eres capaz de tocarme"
Oración a san Charbel por los enfermos
San Charbel,
tú que tanto amabas el silencio y la abnegación,
Te confío hoy los enfermos que llevo en mi corazón.
Tú que has conocido el abandono total en Dios,
presenta su dolor, sus penas, su cansancio.
Pidan al Señor que los visite,
que los alivie, que los consuele,
y si quiere, que los cure.
Intercedan por los cuidadores,
por los que acompañan en la noche de la enfermedad.
Consigue para ellos paciencia, paz y amor verdadero.
San Charbel, sé una luz en sus tinieblas,
un aliento de esperanza,
y un amigo fiel en este difícil camino.
Amén.