¿Por qué el Papa adopta un nuevo nombre?
Una tradición milenaria con raíces bíblicas y espiritualesEl cambio de nombre en la elección de un Papa es una tradición tan antigua como rica en significado. Aunque ningún texto canónico lo exige, a lo largo de los siglos esta costumbre se ha convertido en una etapa esencial del inicio de cada pontificado. Se remonta al siglo VII, cuando el primer pontífice que cambió de nombre, Juan II, optó por abandonar su nombre de nacimiento, Mercurius, que evocaba a un dios pagano, y adoptar un nombre cristiano.Desde entonces, cada Papa recién elegido elige un nuevo nombre, marcando una forma de nuevo nacimiento en su misión. Este gesto no es insignificante: expresa una ruptura interior, un compromiso personal y, sobre todo, un deseo espiritual de inscribir su pontificado en una determinada filiación.Tomar un nuevo nombre significa convertirse en otro hombre para otro servicio: ya no es sólo el obispo elegido entre otros, sino el sucesor de Pedro, pastor universal de la Iglesia católica. Papa de la Iglesia.
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