Señor Dios nuestro,
Tú que has hecho brillar a tantos hombres y mujeres santos a lo largo de los siglos,
En este mes de mayo, venimos a alabarte por las almas fieles
que has llamado a caminar tras las huellas de Cristo.
San José obrero, protector de las familias y de los trabajadores,
Danos fuerza para santificar nuestra vida cotidiana
Por el trabajo, la mansedumbre y la confianza en la Providencia.
Santa Juana de Arco, llama valiente de fe y libertad,
Enseñanos a permanecer fieles a nuestra misión,
Aun en el corazón de la duda, aun a costa del sacrificio.
San Felipe y Santiago, apóstoles del principio,
Haz crecer en nosotros el celo por el Evangelio
Y la caridad viva en nuestras relaciones.
Santa Rita, abogada de las causas sin esperanza,
Intercede por nuestras heridas secretas y oraciones enterradas.
Ayúdanos a mantener la esperanza cuando todo parece perdido.
San Matías, elegido para ocupar el lugar que quedó vacío,
Recuérdanos que Dios llama a cada uno a su tiempo
Y que nunca es demasiado tarde para responder a su voz.
Santo Domingo Savio, corazón joven purificado por el amor de Jesús,
Inspira a nuestros jóvenes en la belleza de la santidad temprana
Y en la alegría de vivir a la luz del Señor.
A todos los santos del mes de mayo, conocidos u ocultos,
Que vuestro ejemplo ilumine nuestro camino,
Que vuestras oraciones sostengan nuestra marcha,
Y que vuestra fe nos conduzca a la Vida eterna.
Amén.