Un día a menudo desconocido
En plena Semana Santa, el Lunes Santo pasa a veces desapercibido. Tras la entrada triunfal del Domingo de Ramos, este día parece más silencioso. Sin embargo, marca una etapa importante en los últimos días de Jesús. El Evangelio nos presenta, en particular, la unción en Betania. Una mujer derrama un perfume precioso sobre los pies de Jesús y los seca con su cabello. Este gesto sorprende, incluso escandaliza a algunos discípulos.
El amor que se da sin cálculos
El perfume derramado representa algo precioso, casi excesivo. Para algunos, es un desperdicio. Para Jesús, es una preparación para su Pasión.
El Lunes Santo nos habla de un amor que no calcula. Un amor que se atreve a dar sin medida.
También nos pregunta: ¿qué estamos dispuestos a ofrecer? ¿Le damos a Dios lo que nos sobra o lo que tiene valor?
Un contraste con la traición
En los relatos evangélicos, este momento de amor se contrapone a la traición de Judas. Mientras un corazón se entrega generosamente, otro se cierra. El Lunes Santo nos pone ante esta elección interior. Avanzar hacia la luz o dejarse ganar por la sombra. Este día nos invita a examinar nuestra propia fidelidad.
Un tiempo para purificar nuestras intenciones
Al comienzo de la Semana Santa, el Lunes Santo es un momento ideal para releer nuestras motivaciones.
¿Por qué seguimos a Cristo?
¿Es por costumbre, por tradición o por amor sincero?
Al igual que el perfume derramado en Betania, nuestros gestos pueden convertirse en una ofrenda si se hacen con un corazón sincero.
Un paso más hacia la cruz
El Lunes Santo nos acerca progresivamente a la Pasión. La tensión aumenta en los relatos. Las oposiciones se refuerzan. El camino hacia la cruz se precisa.
Pero este día nos recuerda que el amor siempre precede al sacrificio.
Antes del sufrimiento, está el don.
Oración para el Lunes Santo
Señor Jesús,
en este Lunes Santo,
enséñame a amarte sin cálculos.
Purifica mis intenciones
y haz que mi corazón sea generoso.
Que mi vida se convierta en una ofrenda sincera.
Amén.