San Bernardo de Claraval, Doctor de la Iglesia y amante de la Virgen María, fue un hombre de fe ardiente y palabras inspiradas. Con su vida de oración, sabiduría y humildad, devolvió muchas almas a Dios y difundió la luz del amor divino por todo el mundo. Rezarle es pedirle fervor de corazón, paz interior y fidelidad a la voluntad de Dios.
Ô San Bernardo, tú que hiciste de tu vida una ofrenda total al Señor, acudo a ti con confianza y gratitud. En la soledad de tu abadía, buscaste el rostro de Dios y encontraste en la oración la fuente de toda luz. Ayúdame, como tú, a poner a Dios en el centro de mi vida y a hacer todo por amor a Él.
San Bernardo, maestro espiritual y guía de almas, enséñame a escuchar la voz del silencio, a contemplar en todo la belleza del Creador y a encontrar la paz en la fidelidad cotidiana. Dame la fuerza para perseverar en la fe, incluso cuando Dios se esconde, y la dulzura para habitar en su presencia con paciencia.
O santo monje, amigo de María, tú que tanto la honraste con tus palabras y tu corazón, alcánzame un amor tierno y fiel a la Madre de Dios. Que sepa confiarme a ella en mis pruebas, como un niño a su madre, y caminar con ella hacia Cristo, luz de mi alma.
San Bernardo, apóstol de la caridad, tú que uniste contemplación y acción, hazme atento a los que me rodean. Ayúdame a amar sin reparar en gastos, a servir sin orgullo y a dar sin esperar nada a cambio. Haz que mi fe se traduzca siempre en gestos de paz, humildad y compasión.
O San Bernardo, tú que supiste guiar a los hombres a la verdad con sabiduría y dulzura, intercede por mí ante el Señor. Consígueme la gracia que hoy te confío (formula aquí tu intención). Por tu intercesión, que encuentre luz en mis dudas, valor en mis luchas y paz en mi corazón.
San Bernardo de Claraval, llama de la fe y doctor del amor divino, vela por mí y por los que amo. Ayúdanos a permanecer fieles a la palabra de Dios y a saborear la alegría de su presencia aquí abajo.
Amén.