Señor Jesús,
Tú que caminas con tu pueblo desde los caminos de Galilea hasta los senderos del mundo actual,
Nos acercamos a Ti con el corazón lleno de gratitud, asombrados por los signos de tu presencia en nuestras vidas.
Tú eres el Dios vivo, el Dios fiel, el Dios que sana,
Y te alabamos por el milagro realizado en la vida de tu niña, Antonietta Raco.
Viste su sufrimiento silencioso,
Escuchaste sus suspiros en la oscuridad de la enfermedad,
Y en Tu infinita ternura, la visitaste en Lourdes,
Donde María, Tu Madre, tiende la mano a todos los niños heridos.
La miraste con tu mirada misericordiosa,
Le dijiste palabras de paz en el secreto de su corazón:
"No temas"
Y la vida volvió a brotar.
Señor, te damos gracias por este signo de luz.
En un mundo a menudo cerrado a la esperanza,
Hiciste brotar la fuerza de tu amor.
A través de Antonietta, nos recuerdas que nada está perdido,
Que incluso en nuestros cuerpos debilitados, Tú puedes dar la vida.
Recuerda, Señor, a todos los peregrinos de Lourdes.
Vienen de los cuatro rincones de la tierra, cargados de dolor,
Cargas invisibles, oraciones ardientes.
Algunos esperan un milagro, otros buscan la paz.
Acógelos en tu Corazón abierto,
Acompaña a los que no obtienen curación física,
Pero ofrecen su sufrimiento como un acto de amor.
Sólo Tú conoces el misterio de cada vida.
Bendice a los que acompañan a los enfermos:
Los camilleros, los médicos, los voluntarios, las familias.
Que sean las manos tendidas de tu Evangelio,
Instrumentos de compasión y de consuelo.
Dales fuerza, paciencia, la alegría de amar sin reparar en gastos.
Bendice a todos los que acuden a la gruta,
Aquellos que se sumergen en las aguas de la confianza,
Aquellos que llevan en silencio la cruz del día a día.
Crece en ellos una fe viva,
Una fe que no se apague, aunque dure la prueba,
Una fe humilde, que crea en Ti aun sin ver.
Y Tú, María, Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que elegiste esta gruta para visitar a Tu pueblo,
Tú la Madre de la ternura, la Consoladora de los afligidos,
Ruega por nosotros.
Ruega por Antonietta, para que permanezca siempre fiel a su llamada.
Ruega por los enfermos, los pobres, los desesperados.
Ruega para que cada peregrino a Lourdes salga renovado,
El corazón aligerado, los ojos vueltos hacia la luz.
Señor, en este lugar bendito donde el cielo ha tocado la tierra,
Damos nuestras vidas, nuestras lágrimas, nuestras esperanzas.
Que tu gloria brille en los corazones rotos,
Y que tu amor resplandezca en cada paso hacia Ti.
Amén.