Santa Rita,
tú que has conocido la prueba, el dolor y la soledad,
tú que has mantenido la fe cuando todo parecía perdido,
ven en mi ayuda hoy en mi angustia.
Tú has experimentado la injusticia, el sufrimiento del corazón,
y sin embargo has respondido con amor, paciencia y paz.
Tú que eres el santo de los casos imposibles,
el protector de las causas sin esperanza,
Me dirijo a ti con confianza.
Ve mi dolor, escucha mi oración.
Te confío esta carga que ya no puedo llevar solo:
(aquí, di interiormente la causa que se te confía).
Tú que sabes cuán oscuros son a veces los caminos,
intercede por mí ante Dios,
el que todo lo puede, incluso lo que el mundo piensa que no se puede hacer.
Dame paz en el corazón, luz en mis decisiones,
y si es justo y bueno para mí,
la gracia que hoy te pido.
Y si Dios aún me pide que espere o que cargue con esta cruz,
ayúdame a hacerlo con valentía y abandono,
como tú hiciste, día tras día, sin perder nunca la fe.
Santa Rita, rosa del silencio y de la fidelidad,
flor bendita en pleno invierno,
Te lo ruego: ruega por mí,
y mantenme en la esperanza.
Amén.