El 13 de julio de 1917, durante la tercera aparición en Fátima, la Virgen María confió a los tres niños -Lucía, Francisco y Jacinta- un mensaje en tres partes, que más tarde se llamaría los Tres Secretos de Fátima. Estas revelaciones, a la vez místicas, proféticas y profundas, han marcado la historia de la Iglesia y alimentado la fe de millones de creyentes. Mantenidos en secreto durante mucho tiempo, estos secretos fueron revelados poco a poco, provocando fascinación, debates y conversiones.
Contexto de las revelaciones
En la época de las apariciones, el mundo estaba sumido en la confusión de la Primera Guerra Mundial. Europa estaba desgarrada, Portugal atravesaba una crisis política y religiosa, y el mensaje mariano llegó como una luz en la oscuridad. María insiste en la oración, la penitencia, la devoción a su Inmaculado Corazón y la paz. El 13 de julio, revela a los niños un mensaje en tres partes, pidiéndoles que lo mantengan en secreto en ese momento.
Lucie, la mayor, será la encargada de transmitirlo más tarde. Las dos primeras partes serían reveladas ya en la década de 1940, pero la tercera no se haría pública hasta el año 2000.
El primer secreto: la visión del infierno
"Nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar bajo la tierra. Inmersos en este fuego había demonios y almas humanas, como ascuas transparentes y negras o bronceadas, que tenían forma humana..."
Este primer secreto es una breve pero aterradora visión del infierno. Los niños ven las almas de los condenados, inmersas en el fuego y el tormento, rodeadas de horribles demonios. Jacinta quedó profundamente traumatizada.
Esta visión no fue dada para asustar, sino para despertar las conciencias a la realidad de la condenación eterna. María no condena, sino que implora a los hombres que recen y se conviertan para evitar tal fin.
Ella insiste:
"Para salvar las almas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. "
Muestra también que los sacrificios ofrecidos por los pecadores tienen un valor inmenso.
El segundo secreto: profecía histórica y espiritual
Este secreto se refiere al futuro del mundo y de la Iglesia, y contiene varios anuncios proféticos.
María advierte que si la humanidad no se convierte, estallará una guerra peor que la actual:
"La guerra terminará; pero si los hombres no cesan de ofender a Dios, bajo el reinado de Pío XI, comenzará otra aún peor"
Esta profecía se cumple con la Segunda Guerra Mundial, que comenzó en 1939, bajo el pontificado de Pío XII -pero fue predicha bajo Pío XI, porque fue bajo su reinado cuando Hitler llegó al poder.
María habla también de Rusia, que extenderá sus errores por todo el mundo:
"Si mis peticiones son escuchadas, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, extenderá sus errores por todo el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. "
Estos "errores" se interpretan como ateísmo militante, comunismo y persecución religiosa, característicos del régimen soviético.
María pide la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los Primeros Sábados.
Promete finalmente una victoria final:
"Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará. "
El tercer secreto: una visión simbólica del martirio y el sufrimiento
Mantenido durante mucho tiempo en secreto, el tercer secreto fue escrito por sor Lucía en 1944, pero mantenido en secreto por el Vaticano hasta el año 2000, cuando fue revelado a petición de Juan Pablo II.
Aquí está lo que describe la visión:
"Después de las dos partes que ya he esbozado, vimos a la izquierda de Nuestra Señora, un poco más arriba, un ángel con una espada flamígera..."
El ángel blande su espada flamígera, listo para golpear la tierra, pero María lo detiene con la luz de su resplandor. El ángel grita:
"¡Penitencia, penitencia, penitencia!"
Los niños ven entonces a un obispo vestido de blanco (interpretado como el Papa), caminando por una ciudad en ruinas, rezando por los muertos, subiendo a una montaña, y luego cayendo, asesinado por soldados junto con otros obispos, sacerdotes, religiosos y fieles.
En la cima de la montaña se alza una tosca cruz de madera y unos ángeles recogen la sangre de los mártires en cálices.
Interpretación del tercer secreto
Cuando se publicó en 2000, el cardenal Joseph Ratzinger (futuro Benedicto XVI) precisó que esta visión no era una predicción precisa, sino una visión simbólica de la historia de la Iglesia, sus sufrimientos, sus pruebas y sus mártires.
Juan Pablo II, gravemente herido en el atentado del 13 de mayo de 1981 (aniversario de la primera aparición de Fátima), se reconoció en este "Papa vestido de blanco". Atribuyó su supervivencia a la protección de la Virgen de Fátima, e hizo colocar la bala extraída de su cuerpo en la corona de su estatua en el santuario de Fátima.
Este tercer secreto es, por tanto, una llamada a la conversión, a la fidelidad en la prueba y a la esperanza, incluso en medio del caos.
Mensaje global de los secretos
Los tres secretos no son enigmas esotéricos, sino una misma y urgente llamada a volver a Dios, confiada por María a la humanidad:
La oración del Rosario, por la paz.
Conversión y penitencia.
La devoción al Corazón Inmaculado.
La consagración de Rusia.
La intercesión mariana en las horas oscuras.
Pronostican graves acontecimientos, pero siempre con la seguridad de que el mal no triunfará. El Corazón de María, unido al de su Hijo, acabará por aplastar el mal y traerá una era de paz.
Conclusión
Los secretos de Fátima no miran al pasado. Resuenan todavía hoy en nuestras sociedades marcadas por la guerra, la confusión moral, la violencia y el olvido de Dios.
Nos recuerdan que el destino del mundo no está en manos de los poderosos, sino en manos de Dios, y que cada uno de nosotros puede participar en la historia de la salvación mediante la oración, la conversión y el amor.
El mensaje de Fátima no es un miedo que hay que abrigar, sino una esperanza que hay que abrazar, en respuesta al amor materno de una Virgen que no cesa de decirnos:
"Haced lo que Él os diga"
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