Señor Jesucristo,
Tú, Buen Pastor,
Tú que confiaste a Pedro la misión de apacentar tu rebaño,
te damos gracias por el don de nuestro Santo Padre, el Papa León XIV.
Tú le has llamado a guiar a tu Iglesia en un mundo convulso,
a caminar por los senderos de la paz, la verdad y la caridad.
Dale la fuerza de los profetas y la humildad de los santos,
el valor de proclamar tu Palabra sin miedo,
y la dulzura de quien sabe callar para escuchar.
Que su corazón, ardiente como el de san Agustín,
sea un hervidero de amor hacia los pequeños, los heridos, los olvidados.
Que siga tendiendo puentes entre los pueblos,
alcance las periferias,
y haga de tu Iglesia una casa abierta para todos.
Apóyale en sus fatigas, ilumínale en sus decisiones,
aliéntale con hermanos fieles y un pueblo orante.
Protégele bajo el manto de María, Madre de la Iglesia,
e inspírale la sabiduría de los apóstoles, la fe de los mártires,
y la paz de Cristo resucitado.
Señor, que tu Iglesia, bajo la guía del Papa León XIV,
sea "una en Aquel que es Uno",
según su lema, según tu deseo.
Amén.